miércoles, 25 de junio de 2014

Microcuento.

Ella,  ilusionada con aquel chico inadecuado en el momento incorrecto. Después de mil lágrimas, con él, el chico idóneo para ella. Lágrimas dulces rozaban su cara por fin.

Noches después, aquel chico le ofreció todas las sonrisas que le había robado. Ella, sin rencor, contestó con todo el amor que le había dado él, el verdadero, y le dijo que prefería llorar junto a el que compartir las sonrisas de su pasado.

Ella no miró atrás nunca más, tenía al lado todo lo que quería.

Aquél, comprendió lo que era amar y aprendió a saborear el agua salada.

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