lunes, 31 de marzo de 2014

Ahora.

No me arrepiento de todas las decisiones que he tomado porque cada una de ellas me han llevado a estar aqui. No te lamentes por lo que hiciste en el pasado porque llegará un instante en el que conseguirás lo que quieras y pensarás, que da igual y que asumes todos tus errores porque si lo hubieras hecho de otra manera no tendrías todo eso que tienes.
Algunos pensarán, ¿a base de que?

¿El fin justifica los medios? No. Deberíamos actuar pensando antes lo que vamos a hacer, pero una vez hechas las cosas no hay vuelta atrás... de nada sirve ya arrepentirse porque no va a cambiar lo que ya ha ocurrido. Todo tiene sus consecuencias, mejores o peores. Si alguna vez cometes algún error intenta solucionar el conflicto que has creado después tus acciones, pero no lo que ya has hecho. Falla. Aprende. Soluciona. Haz las cosas bien y no tropieces con la misma piedra una y otra vez.

Un instante, un momento preciso en el que te sientes como si no tuvieras problemas y entonces entiendes que arrepentirse no vale de nada, que hay que dejar que las cosas fluyan, ser paciente y aprovechar el momento idóneo, la oportunidad correcta.

Ese momento llegará cuando lo que llevas buscando mucho tiempo al fin lo tienes, cuando tienes la mente libre de cargas, te sientes bien contigo mismo o con la gente que tienes al rededor... cuando encuentras a alguien, a alguien de verdad... a esa persona.

Perdona, se paciente y ama.

lunes, 24 de marzo de 2014

Creer que un cielo en un infierno cabe.



Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;


no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;



huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;



creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
 esto es amor, quien lo probó lo sabe.





viernes, 7 de marzo de 2014

Ánima.

Una de las mejores sensaciones del mundo es encontrar tu hogar fuera de tu propia casa. Como si tuvieramos sitios concretos en los que encajamos perfectamente y encontrar uno de esos lugares es... maravilloso. Parece que el tiempo se ha parado, la aguja del reloj deja de moverse por un tiempo, te sientes tan a gusto contigo mismo, con los que están a tu lado, con el lugar y con la situación, que te es difícil marcharte, y cuando la aguja vuelve a ponerse en marcha ya lo echas de menos. Respecto a mi hogar, se llama Ánima Eskola. Es uno de los lugares del planeta en los que estoy completamente a gusto, aunque esté contenta o no, llore o me muera de risa, me alegro de estar alli. Además, hay determinados momentos que me gustaría quedarme a vivir allí de por vida. Un mundo diferente, un pequeño mundo en el que un pequeño grupo de privilegiados, en mi opinión, forman parte de él. Es como una atmósfera ajena a la del mundo exterior, otro aire, otra forma de ser de las personas. Es paz. Paz absoluta. Entrar por la puerta de entrada de la escuela, respirar y sentir que estás en casa... ¡es impresionante joder! Es como si solo las personas que están dentro comprendieran tus pensamientos, todos se liberan y se olvidan de lo mal o lo bien que han estado esa semana, como tu pequeña parcela en el cielo, tu propio cielo. Por otra parte, es frustrante, porque no todo es maravilloso, se sufre muchísimo dentro de Ánima y cuando estas allí intentas pensarlo lo mínimo, pero en cuanto sales por la puerta, todos esos malos pensamientos se apoderan de ti y se te cae el mundo encima en un minuto. A veces el trabajo no es suficiente, y más frustrante es cuando estas al máximo y sigue sin serlo. Pero no puedes parar a lamentarte, tienes que seguir trabajando cada hora, cada minuto. Tienes que aprovechar hasta el último segundo que estás ahi dentro, porque valen oro, porque luego a lo largo de la semana piensas, ¿por qué no lo hice? ¿por qué no hice todo lo que estaba en mi mano? Así que el dia que salgas completamente contento de allí tienes que aprovecharlo porque no siempre pasa. La entrada suele ser el sentimiento contrario a la salida. Acabo de salir de alli, han pasado menos de dos horas y lo echo de menos pero, al menos, he sentido lo mismo a la entrada y a la salida. Y lo mejor que me llevo de allí son las personas tan tan tan maravillosas con las que he coincidido y en la mayoría de los casos, sigo coincidiendo, sin ellas ahora no sería la misma. Gracias por todo, por las risas y sobre todo por los llantos, porque eso nos ha hecho crecer como compañeros y nos ha hecho año a año más fuertes. Algo que nunca se olvida. ÁNIMA.