martes, 2 de diciembre de 2014

Posdata

El te coserá a mentiras, yo improvisaré verdades. El brilla solo en tus ojos, los mios, aunque ahora rojos, claros como manantiales. El se acostará en la huida, yo lo haré siempre a tu lado, el despistará tus dudas con terciopelo espinado y cuando llegue el final de su verano ansioso, febril y bisiesto de madre, yo seré el septiembre imprudente que todo lo barre, el que abrace el último rayo de agosto que ya no respira. Seré tu luna nueva y quiero serlo, lo seré de todas formas, pero aun nos queda verano, donde la luna y las noches todavia son muy cortas.

lunes, 1 de septiembre de 2014

A veces...

A veces me pregunto si estaré haciendo bien las cosas. No me gusta arrepientirme de lo que hago pero cuando algo me trae consecuencias negativas y es algo que se supone que está bien, pienso... ¿Qué cojones estoy haciendo? Y esta pregunta trae pensamientos como: ¿me va a servir de algo esto? ¿es absurdo seguir así o es más absurdo arrepentirme? Y con esto llega a mi mente una espiral de preguntas de la que no puedo salir si pienso negativamente.

Por esto, a veces me pregunto si es mejor vivir el momento y hacer las cosas sin pensar o pensar racionalmente y perderte las cosas apasionadas. En el primer caso, si sale bien no va a haber ningún pensamiento de los anteriormente dichos, pero si sale mal vas a castigar a tu mente pensando por qué lo hiciste y que por hacer así las cosas, así te van. Y en el otro, en la mejor de las situaciones pensarás que ha sido lo correcto y que estás orgullosa u orgulloso de pensar antes de actuar... pero, siempre te quedarás con la duda de como hubiera sido.

Entonces, ante esto, no se que tengo que hacer.. ¿Hay que hacer lo correcto o lo que nos haga más feliz, aunque luego traiga consecuencias? Pues la verdad es que no tengo ni puta idea, pero lo que si se es que la vida son momentos, y los que vas a guardar en tu memoria al final, son las locuras.

martes, 1 de julio de 2014

Destrucción y vida-


Canciones, canciones canciones...
Sálvame música, querida.
Dichosa canción de verano 
que respiro, que respiras al bailar.



Notas acarician mis oidos construyendo
historias con estrofas, tan cristalinas 
como las rocas, que recorren mi mente.



Frágiles, destructivas, puras, 
suaves, incoherentes, vivas, posesivas,
brillantes, rotas. Canciones.



Canciones que me dan vida,
me sobrepasan,
me limpian el alma,
me convierten en lágrimas.
Destrucción y vida. Música. 





miércoles, 25 de junio de 2014

Microcuento.

Ella,  ilusionada con aquel chico inadecuado en el momento incorrecto. Después de mil lágrimas, con él, el chico idóneo para ella. Lágrimas dulces rozaban su cara por fin.

Noches después, aquel chico le ofreció todas las sonrisas que le había robado. Ella, sin rencor, contestó con todo el amor que le había dado él, el verdadero, y le dijo que prefería llorar junto a el que compartir las sonrisas de su pasado.

Ella no miró atrás nunca más, tenía al lado todo lo que quería.

Aquél, comprendió lo que era amar y aprendió a saborear el agua salada.

viernes, 16 de mayo de 2014

Sandra.

Hoy en Ánima, teniamos de 6 a 7 movimiento escénico con Sandra. Teníamos que llevar preparado un trabajo. Nadie lo había preparado, ni nos habíamos acordado... se lo hemos dicho, y se ha ido de clase. Cuando ha vuelto, nos ha soltado una charla que no voy a olvidar nunca. Era fria, no gritaba ni chillaba, y lo peor es que tiene razón, viene con toda su ilusión a enseñarnos y no nos esforzarmos lo que ella quiere. Nos da toda su ayuda cuando no es su deber y nosotros no se lo hemos pagado con la misma moneda. Se ha creado en el auditorio una atmósfera de culpabilidad y tristeza enorme. El sentimiento de culpa dibujaba todos nuestros rostros. Aunque nunca vaya a leer esto, decir que es una profesora inigualable, gran amante de su profesión y con una fuerza increíble. Es la persona con más capacidad de transmitir que he visto nunca y poder ver eso todas las semanas es maravilloso.

lunes, 31 de marzo de 2014

Ahora.

No me arrepiento de todas las decisiones que he tomado porque cada una de ellas me han llevado a estar aqui. No te lamentes por lo que hiciste en el pasado porque llegará un instante en el que conseguirás lo que quieras y pensarás, que da igual y que asumes todos tus errores porque si lo hubieras hecho de otra manera no tendrías todo eso que tienes.
Algunos pensarán, ¿a base de que?

¿El fin justifica los medios? No. Deberíamos actuar pensando antes lo que vamos a hacer, pero una vez hechas las cosas no hay vuelta atrás... de nada sirve ya arrepentirse porque no va a cambiar lo que ya ha ocurrido. Todo tiene sus consecuencias, mejores o peores. Si alguna vez cometes algún error intenta solucionar el conflicto que has creado después tus acciones, pero no lo que ya has hecho. Falla. Aprende. Soluciona. Haz las cosas bien y no tropieces con la misma piedra una y otra vez.

Un instante, un momento preciso en el que te sientes como si no tuvieras problemas y entonces entiendes que arrepentirse no vale de nada, que hay que dejar que las cosas fluyan, ser paciente y aprovechar el momento idóneo, la oportunidad correcta.

Ese momento llegará cuando lo que llevas buscando mucho tiempo al fin lo tienes, cuando tienes la mente libre de cargas, te sientes bien contigo mismo o con la gente que tienes al rededor... cuando encuentras a alguien, a alguien de verdad... a esa persona.

Perdona, se paciente y ama.

lunes, 24 de marzo de 2014

Creer que un cielo en un infierno cabe.



Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;


no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;



huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;



creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
 esto es amor, quien lo probó lo sabe.





viernes, 7 de marzo de 2014

Ánima.

Una de las mejores sensaciones del mundo es encontrar tu hogar fuera de tu propia casa. Como si tuvieramos sitios concretos en los que encajamos perfectamente y encontrar uno de esos lugares es... maravilloso. Parece que el tiempo se ha parado, la aguja del reloj deja de moverse por un tiempo, te sientes tan a gusto contigo mismo, con los que están a tu lado, con el lugar y con la situación, que te es difícil marcharte, y cuando la aguja vuelve a ponerse en marcha ya lo echas de menos. Respecto a mi hogar, se llama Ánima Eskola. Es uno de los lugares del planeta en los que estoy completamente a gusto, aunque esté contenta o no, llore o me muera de risa, me alegro de estar alli. Además, hay determinados momentos que me gustaría quedarme a vivir allí de por vida. Un mundo diferente, un pequeño mundo en el que un pequeño grupo de privilegiados, en mi opinión, forman parte de él. Es como una atmósfera ajena a la del mundo exterior, otro aire, otra forma de ser de las personas. Es paz. Paz absoluta. Entrar por la puerta de entrada de la escuela, respirar y sentir que estás en casa... ¡es impresionante joder! Es como si solo las personas que están dentro comprendieran tus pensamientos, todos se liberan y se olvidan de lo mal o lo bien que han estado esa semana, como tu pequeña parcela en el cielo, tu propio cielo. Por otra parte, es frustrante, porque no todo es maravilloso, se sufre muchísimo dentro de Ánima y cuando estas allí intentas pensarlo lo mínimo, pero en cuanto sales por la puerta, todos esos malos pensamientos se apoderan de ti y se te cae el mundo encima en un minuto. A veces el trabajo no es suficiente, y más frustrante es cuando estas al máximo y sigue sin serlo. Pero no puedes parar a lamentarte, tienes que seguir trabajando cada hora, cada minuto. Tienes que aprovechar hasta el último segundo que estás ahi dentro, porque valen oro, porque luego a lo largo de la semana piensas, ¿por qué no lo hice? ¿por qué no hice todo lo que estaba en mi mano? Así que el dia que salgas completamente contento de allí tienes que aprovecharlo porque no siempre pasa. La entrada suele ser el sentimiento contrario a la salida. Acabo de salir de alli, han pasado menos de dos horas y lo echo de menos pero, al menos, he sentido lo mismo a la entrada y a la salida. Y lo mejor que me llevo de allí son las personas tan tan tan maravillosas con las que he coincidido y en la mayoría de los casos, sigo coincidiendo, sin ellas ahora no sería la misma. Gracias por todo, por las risas y sobre todo por los llantos, porque eso nos ha hecho crecer como compañeros y nos ha hecho año a año más fuertes. Algo que nunca se olvida. ÁNIMA. 

miércoles, 26 de febrero de 2014

Líneal

Hay veces que te sientes raro contigo mismo, pero no es un sentimiento de tristeza o algo asi. Te sientes como si no tuvieras ilusión por nada, no te apetece hacer nada, ni hablar, ni reirte, ni ir a ningún sitio. Parece que te es todo "indiferente", que hay algo que te falta y necesitas y no sabes que es, aunque todo esté bien, pero te falta algo para estar como siempre. Además, no puedes hacer nada para dejar de hacer esto porque no es algo que tu provocas, simplemente a veces sudece.. y no lo puedes remediar hasta que se pase solo y vuelvas a estar como siempre. Es como los días que no hace sol, pero no llega a llover. Sólo hay nubes y esta tan gris que se oscurece el día.

lunes, 24 de febrero de 2014

La lluvia debería limpiar hasta lo más profundo del alma.

Hay tres tipos de días. El día que desde el momento que te despiertas tienes suficiente fuerza para levantarte de la cama a la primera, te miras al espejo te sonríes y te ves guapa, y estás deseando salir a  la calle a disfrutar de lo maravilloso que es el mundo. Casualmente esos días te lo pasas genial con tus amigos, estás a gusto con tu familia y tu novio te dice cosas que te encanta escuchar. 

Luego, están los días de los que no te acuerdas al cabo de una semana porque han sido indiferentes. Has estado normal, pero no ha sido ni un gran día ni uno nefasto. Pasa desapercibido, es un día más que inconscientemente olvidas porque no ha marcado nada fuera de lo normal para ti. Estar porque tienes que estar y porque sí. 

Y por último, están los malos días. Aquellos que te repugna recordar y que piensas que el universo se ha puesto de acuerdo para joderte a ti.Vas por la calle y de repente se pone a llover, no tienes paraguas. O vas andando y pisas una baldosa rota y te empapas el pantalón de agua sucia. Te enfadas con el mundo, y lo pagas con los que no tienen la culpa, te diriges a ellos hablándoles bordes como si ellos te estarían haciendo magia negra para amargarte la existencia o algo parecido.
 Entonces, cuando ves que es un mal día y que la has cagado con los únicos que pueden hacer que eso cambie, te encierras en tí mismo. Decides que todo lo exterior es lo malo y lo que te está haciendo que estés así, empiezas a pensar en todo, todas las cosas que no son negativas pero en ese momento tu cerebro las da la vuelta y empieza a sacar pegas que no existen y que si lo estuvieses pensado fríamente ni se te pasarían por la cabeza. Retuerces todo, piensas que todo es una mierda y que no tienes nada suficientemente bueno en tu vida que te haga feliz. Todo te molesta, absolutamente todo, al mínimo ruido, al mínimo comentario saltas. Sin pensar. No te importan en ese momento las consecuencias de tus acciones lo más mínimo porque estás encerrado en ti mismo, con una barrera en los ojos, piensas que todo eso no va contigo, que no te incumbe. 
Y después de todo el día, anochece. Llega el momento en el que peor puedes estar, te miras al espejo y no te encuentras. No te ves. Y piensas.. ¿Por qué a mi? Porque tengo que estar mal cuando no he hecho nada para sentirme así desde que me he levantado esta mañana. ¿He hecho algo para merecerme esto? Estos días son los que nadie quiere tener nunca y siempre evitamos y los convertimos en días indiferentes fingiendo que estamos bien. Pero ocurre, y hay veces que es inevitable.
Nadie queremos estar tristes, pero.. ¿por qué? Porque nosotros mismos nos autodestruimos cuando nos levantamos con mal pie. Porque cuando empezamos a pensar que estamos mal y que es un mal y que nadie ni nada lo puede arreglar, nosotros mismos estamos convirtiéndolo en un día aun peor. 
Quizá si pensáramos de otra manera y racionalmente nos ahorraríamos esta mierda. Tan solo tienes que relajarte, pensar e imaginar que estás en la calle, diluvia, no tienes con qué ni dónde refugiarte y tu casa está tan lejos que cuando llegues habrá dejado de llover. No tienes solución para librarte de la lluvia. Entonces, camina despacio, mojate hasta la última gota de tu cuerpo, que nada te moleste porque lo peor que te podía pasar en tu situación es que lloviese. Y ya está lloviendo. No tengas prisa, no evites la lluvia porque por más que hagas y que intentes que paré no va a dejar de llover. Respira, y vete hasta tu casa mojándote y cuando llegues, estarás a salvo. Habrás dejado de mojarte por fin, pero sin forzar nada. Ya has llegado y estás bien.
Aguanta la lluvia, hazte fuerte y los malos días irán disminuyendo.