viernes, 16 de mayo de 2014

Sandra.

Hoy en Ánima, teniamos de 6 a 7 movimiento escénico con Sandra. Teníamos que llevar preparado un trabajo. Nadie lo había preparado, ni nos habíamos acordado... se lo hemos dicho, y se ha ido de clase. Cuando ha vuelto, nos ha soltado una charla que no voy a olvidar nunca. Era fria, no gritaba ni chillaba, y lo peor es que tiene razón, viene con toda su ilusión a enseñarnos y no nos esforzarmos lo que ella quiere. Nos da toda su ayuda cuando no es su deber y nosotros no se lo hemos pagado con la misma moneda. Se ha creado en el auditorio una atmósfera de culpabilidad y tristeza enorme. El sentimiento de culpa dibujaba todos nuestros rostros. Aunque nunca vaya a leer esto, decir que es una profesora inigualable, gran amante de su profesión y con una fuerza increíble. Es la persona con más capacidad de transmitir que he visto nunca y poder ver eso todas las semanas es maravilloso.